Ecuador inició acciones judiciales en EE. UU. que le permitieron que acceda a documentos que demostraron que, durante la práctica de pruebas dentro del juicio de Lago Agrio, Texaco minimizó y ocultó la contaminación causada por más de 30 años de su operación en Ecuador.

Chevron realizó “preinspecciones” clandestinas en los lugares donde, posteriormente, se realizarían las inspecciones judiciales. Así, los peritos de Chevron pudieron determinar los lugares dónde tomar las muestras durante las inspecciones judiciales, evitando las áreas de mayor contaminación. 

Ante el Tribunal se presentó el “Manual de Preinspección”, donde se demostró que Chevron realizaba investigaciones de campo dirigidas a encontrar puntos limpios de los que se extraerían las muestras que serían enviadas a análisis. La evidencia de contaminación no fue puesta en conocimiento de la Corte. Incluso, estos hallazgos fueron motivo de burla para los expertos de Chevron.